En busca de sindéresis y cordura En el Aló Presidente de este domingo, el presidente Hugo Chávez llamó a los venezolanos a prepararse para la guerra.
El mandatario, en una escalada de violentos incidentes que se han venido registrando en la zona fronteriza con Colombia, aclamó ante el país: "No perdamos un día en nuestra principal misión: Prepararnos para la guerra y ayudar al pueblo a prepararse para la guerra, porque es responsabilidad de todos".
Chávez increpó: "Señor comandante de la guarnición militar, batallones de milicia, vamos a adiestrarnos. Estudiantes revolucionarios, trabajadores, mujeres: todos listos para defender esta patria sagrada que se llama Venezuela".
Eso, sin dejar de aclarar que su llamado no incluye a los "escuálidos" (es decir, la oposición), porque a su libre entender "ellos son una Quinta Columna, son apátridas, tanto como la oligarquía colombiana".
Con este llamado bélico a los venezolanos Chávez apunta a tratar de satisfacer intereses externos e internos del proceso revolucionario del binomio Castro-Chávez.
Por el lado externo, es un nuevo paso de Chávez para tratar de instalar el comunismo en la región, lo que es lo mismo que decir llevar a los países del hemisferio al aislamiento y la miseria. Irónicamente este retroceso histórico que promueve Chávez está ocurriendo cuando se están cumpliendo 20 años de la caída del Muro de Berlín y del colapso de las teorías económicas y políticas de los países comunistas que dominaron gran parte del siglo XX. Un colapso que además generó un período de extraordinaria prosperidad que condujo a la consolidación de la Unión Europea.
Para Chávez, Colombia es, con toda razón, un fuerte obstáculo para la instalación de su agenda Comunista en la región. De allí que la amenaza de ir a una guerra con Colombia es la respuesta de Chávez a esa resistencia de Uribe de plegarse a sus designios. Esta avanzada belicista se suma a las decenas de agresiones que ha protagonizado el Gobierno de Hugo Chávez contra del vecino país en los últimos once años. El objetivo evidente de las diatribas antecolombianas sería el de desestabilizar la democracia granadina y poner al frente de su Gobierno a uno de sus secuaces, con el apoyo de los grupos insurgentes internos, tal como lo habría hecho en otros países del Continente.
Las denuncias del Gobierno de Álvaro Uribe sobre el apoyo que el Gobierno de Chávez estaría dando a los grupos narcoterroristas como FARC y el ELN son bien conocidas, desde que se destaparon las computadoras del narcoguerrillero Raúl Reyes.
En el plano interno los objetivos de Chávez de llamar a la guerra serían dos:
El primero elaborar un sofisma de distracción a la guerra intestina que libran los venezolanos en el día a día con el hampa común y con los grupos organizados de agresión inmediata que se han promovido durante estos once años. También persigue tapar el fracaso de su Gobierno en las vitales áreas de salud, vivienda, electricidad, agua, empleo y educación, además de tratar de esconder las dramáticas cifras que han provocado sus erradas políticas en la economía del país.
Pero, más grave aún es que elaborando un estado de preguerra con Colombia, Chávez estaría fabricando la escusa "perfecta" para terminar de desestabilizar al Gobierno regional del Táchira. Desde que el representante de la Alianza Democrática, César Pérez Vivas, asumió con los votos de la población la Gobernación de ese Estado fronterizo, Chávez lo ha acosado de una manera feroz. Ha tratado por todos los medios de socavar y desarticular el mandato de los tachirenses.
Ahora, ya establecido el estado de preguerra, se anticipa que el próximo paso a seguir por el Gobierno será la militarización del Estado, el resto de la zona fronteriza, y el nombramiento de funcionarios militares para sustituir a las autoridades civiles que fueron designadas por la población en elecciones libres.
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Un recuento de la infamiaUna de las evidencias más tajantes de que el Gobierno se adentra aceleradamente hacia la dictadura es la existencia de presos políticos.
Por lo general, es muy difícil calificar a un preso como "político", pues los gobiernos se cuidan de aplicar procedimientos "legales" que encubren la naturaleza política de la privación de libertad de un ciudadano. De allí que para que exista criterio cierto de que una persona es un prisionero político deben existir por lo menos tres condiciones: 1) Que el reo no haya cometido el delito del que se le acusa. 2) Que se le haya violado flagrantemente el Debido Proceso y esté privado de un Estado de Justicia. Y, el más difícil, 3) que existan indicios de intencionalidad por parte del Gobierno.
Se ha requerido hilar muy fino y formular por muchos años denuncias persistentes en diferentes foros, para hacerle entender a la comunidad nacional e internacional que en Venezuela sí existen presos políticos. A la fecha, diversas organizaciones de derechos humanos del país tienen identificados más de 40 casos de venezolanos que están confinados en diferentes cárceles del país debido a sus ideas políticas o por haber enfrentado, de una manera u otra, el poderío hegemónico del primer mandatario.
También ya diversos organismos internacionales han comenzado a reconocer estas violaciones de los derechos humanos en el país.
El 17 de octubre, en el marco de la conferencia "Democracia y Libertad en el Mundo Multipolar, celebrado en Praga, 14 ex presidentes, altos ex funcionarios y activistas de los derechos humanos suscribieron la llamada "Lista de Praga", donde solicitan la liberación de 35 presos políticos venezolanos y apoyan la solicitud de "Una Navidad sin presos políticos".
Entre los casos más emblemáticos, se puede recordar el de los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas quienes pagan prisión, conjuntamente con 8 policías metropolitanos, por los hechos del 11 de abril de 2002. El propósito de mantener a estos funcionarios en prisión es evitar que, con su libertad, se señale que el verdadero culpable de la masacre de ese día es el Gobierno de Chávez.
Otro venezolano que paga injusta prisión por los hechos de abril de 2002 es el capitán Otto Gebauer, quien fue el garante de la seguridad personal de Hugo Chávez, en las pocas horas que éste estuvo detenido luego de que el Alto Mando Militar aceptara su renuncia. El delito de Gebauer es haber sido testigo del llanto presidencial.
Este martes, un grupo de trabajo de los derechos humanos de la ONU exigió al Gobierno de Hugo Chávez la libertad condicional del empresario Eligio Cedeño, quien está en prisión desde hace dos años y nueve meses sin que se le haya iniciado un juicio. La comisión de la ONU afirma que la detención de Cedeño es arbitraria, y que en su caso se violó el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como la legislación venezolana, que prohíbe la prisión preventiva por más de dos años.
Cabe recordar también a los periodistas Gustavo Azócar y Leocenis García, encarcelados por causas espurias, sólo para acallar sus denuncias de corrupción en diferentes instancias gubernamentales.Así como al estudiante Raúl Díaz Peña, preso político detenido en la sede de la DISIP y cuyo proceso ya fue admitido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 20 de marzo de 2009.
Y uno de los casos más recientes es la prisión, totalmente injusta, a la que ha sido sometido por más de dos meses del Prefecto de Caracas, Richard Blanco.
Parte de la componenda contra Richard Blanco, es darle un nuevo golpe al Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma, el cual es un objetivo político del Gobierno.
Irracionalmente, mientras el Gobierno le ha quitado el derecho de estar en libertad a tantos venezolanos, la Asamblea Nacional en su sesión de este martes dedicó buena parte de su tiempo en mostrar su solidaridad por cinco cubanos presos en las cárceles de Estados Unidos. ¡Vaya paradojas revolucionarias!
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Pérdidas irreparablesEl fin principal de un Estado es darle a la población el mayor bienestar posible.
Ese bienestar está intrínsicamente unido a la satisfacción de las necesidades básicas de empleo, vivienda, salud, seguridad, educación y óptima calidad en la infraestructura de los bienes públicos y en la prestación de servicios.
Por ello es muy cuesta arriba pensar que un Gobierno está cumpliendo este objetivo central, cuando ha dedicado la mayor parte de su gestión en desviar flagrantemente dineros del erario público para "comprar" empresas que estaban en plena producción, generando riquezas, productos y servicios de altísima calidad, empleo y bienestar.
Es obvio que el dinero de los venezolanos así invertido es dinero botado. Esos recursos hubiesen tenido mejor retorno en pro de la población, si se hubiese invertido en hacer un puente, una escuela, un hospital o viviendas para cubrir el creciente déficit habitacional.
Esta política expropiatoria tampoco cumple con su objetivo cuando esas empresas pasan a formar parte de una larga lista de empresas estatales mal gestionadas, ineficientes e improductivas, politizadas al extremo, y que sólo generan burocracia estatal. Empresas que, además terminan la mayoría de las veces prestando deficientes servicios, o productos de baja calidad a un alto costo, cuando logran entrar en producción.
El ejemplo más reciente de esta política que empobrece al país a pasos agigantados, es el anuncio de que se expropiarán las torrefactoras con el argumento, sin basamento lógico alguno, que estas empresas estaban contribuyendo al contrabando de extracción del café verde.
A pesar de que las empresas señaladas demostraron con contundencia que la acusación era falsa, y que ellas no tenían oculto nada tras bastidores, el ministro de Alimentación Félix Osorio, confirmó que la empresa Café Fama de América, a pesar de tener una tradición de más de 100 años en el país, será expropiada totalmente. Mientras que la empresa Café Madrid pasaría a formar parte de las empresas mixtas, con mayoría accionaria del Gobierno, y su administración estaría a cargo de los consejos de trabajadores.
Cabe resaltar que en conjunto ambas empresas están procesando al mes 2.170 de toneladas de café, que representan 50% de las 5.000 toneladas que se consumen mensualmente en el país. El otro 50% del consumo lo suplen medianas y pequeñas torrefactoras.
En esta nueva oleada de expropiaciones el Ejecutivo, según se ufanó el ministro Osorio, también arrasará con dos centrales azucareros: Cafta en el Táchira y Venezuela en el Zulia.
Lamentablemente, de nuevo se echan los escasos recursos del erario público en un saco roto. Estas empresas hasta ahora productivas reposarán en el dormitorio de empresas estatales que aún esperan salir de su letargo y volver a ser impulsadoras del desarrollo como antes lo fueron.
Lo peor, es que quienes realmente perderán son los venezolanos quienes tendrán que acostumbrarse a tomar un mal café nacional, o pagar más por uno importado. Una pérdida irreparable.
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Saboteando a quien construye paísEs vox pópuli que el Gobierno Central mantiene una guerra sin cuartel en contra de los gobiernos regionales y municipales que están en manos de la oposición, en franco desconocimiento de la voluntad popular de millones de venezolanos que los eligieron en los comicios de 2008. Las gobernaciones de los estados Táchira, Zulia y Miranda, y la Alcaldía Metropolitana pueden dar fe de ello.
Quizá uno de los gobiernos municipales que venía sorteando con cierto éxito los embates "revolucionarios", había sido el Gobierno de Chacao bajo el mando del alcalde Emilio Graterón, tal vez por el activo apoyo de sus vecinos.
Uno de los tantos escollos que lograron superar en el Municipio Chacao fueron los múltiples impedimentos y reparos que le pusieron a la construcción del Mercado Libre de Chacao. Desde 2008, el Municipio cuenta con un mercado que es modelo en todo el país, incluso por encima del Mercado Principal de Mérida, inaugurado en 1987.
Es bien sabido que el Gobierno "revolucionario", no acepta que le latan en la cueva ni que gobernantes ajenos al proceso demuestren que las cosas sí se pueden hacer bien y que sí es posible gobernar para el bienestar de la población.
Tal vez por esto es que las cosas para Chacao se pusieron álgidas cuando dio el paso para continuar con las dos etapas de un proyecto que busca dar mayor calidad de vida a los vecinos y visitantes del resto del área metropolitana. Quizá la parte más combatida y saboteada por el Ejecutivo Nacional en Chacao ha sido el Centro Cívico, donde se construirán nuevos espacios para el uso ciudadano y el intercambio cultural y artístico, así como la sede de una escuela, un gimnasio vertical, la Plaza San José y seiscientos puestos de estacionamientos.
Primero, en octubre de 2008 se declararon como bien patrimonial los galpones donde operaba el viejo mercado de Chacao y se ocupó con activistas del Gobierno sin ninguna actividad productiva, con el único fin de impedir que se levantara el Centro Cívico en esos espacios. Además, el TSJ dictó una medida cautelar que prohíbe la construcción de cualquier proyecto, una total arbitrariedad para una ciudad carente de espacios urbanos para el disfrute y recreación.
La imposibilidad de seguir con el proyecto original de construir el Centro Cívico en la sede vieja, llevó a buscar alternativas y se rediseño para edificarlo en la sede del estacionamiento del antiguo mercado. Los vecinos de Chacao, es decir el verdadero poder popular de esa zona, realizaron un referéndum para aprobar la continuación del proyecto ya redefinido, y el inicio de las obras estaba previsto para este viernes 13, según anunció el alcalde Graterón.
Pero ¡Oh casualidad! El Ministerio de Obras Públicas y Vivienda a cargo de Diosdado Cabello, realizó este jueves un acto en ese estacionamiento para consolidar el Plan Barrio Nuevo, Barrio Tricolor, donde aún pernotaban este viernes impidiendo el inicio de la obra del Centro Cívico.
Un detalle a resaltar, es que según lo anunciado por el Ejecutivo, este nuevo Plan Barrio Nuevo, Barrio Tricolor tiene como objetivo servir de centro de acopio de materiales para la reparación y construcción de viviendas populares. Pero resulta que Chacao es un Municipio que tiene sólo dos barrios, los cuales además están bien asentados. Por tanto, justificar la permanencia de este campamento de activistas políticos es algo muy rebuscado, más aún cuando el Municipio Libertador por ejemplo, tiene mucha más necesidad de reparar o construir viviendas populares para los millones de venezolanos que viven en condiciones precarias.
Una vez más, el Gobierno de Chávez al privilegiar sus intereses políticos sobre el bienestar de la población trata de sabotear a los que están construyendo país por mandato popular.
Una paradoja, mientras por un lado arranca en Caracas la marcha por la "paz" promocionada por el Gobierno, en Chacao se ataca con bombas lacrimógenas la voluntad de los vecinos.
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