
Pakistán aún no podía confirmar el lunes que el segundo al mando de Al Qaeda hubiera fallecido en un ataque estadounidense cerca de la frontera con Afganistán, dos días después de que Washington describiera su presunta muerte como una victoria frente al grupo islámico.
Atiyah Abd al-Rahman, ciudadano libio, subió al segundo lugar de la agrupación suní cuando Ayman al-Zawahri tomó las riendas de Al Qaeda, después de la muerte de Osama bin Laden en mayo en un ataque de Estados Unidos lanzado en Pakistán.
Funcionarios estadounidenses dijeron que Rahman murió el 22 de agosto en Waziristán del Norte, bastión de algunos de los militantes más peligrosos del mundo, desde figuras de Al Qaeda a talibanes pakistaníes y veteranos combatientes extranjeros procedentes del mundo árabe.
Neutralizar a los líderes de Al Qaeda que operan a lo largo de la frontera rebelde de Pakistán con Afganistán es una prioridad de seguridad para Estados Unidos, que ha intensificado sus ataques allí con aviones no tripulados.
Funcionarios pakistaníes dijeron que no tenían información que indicara que Rahman muriera en un ataque con aviones no tripulados, tres semanas antes del décimo aniversario de los ataques a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001.
"Hemos realizado inspecciones pero no tenemos confirmación de ninguna fuente aún sobre su muerte", dijo un funcionario de alto rango del Ejército pakistaní.
Sus comentarios destacan las brechas de inteligencia que los funcionarios pakistaníes a menudo enfrentan en Waziristán del Norte y otras partes del noroeste, donde un escarpado terreno y los lazos de una oscura red de militantes y poderosos ejércitos tribales hacen al área difícil de penetrar.
Los militantes con frecuencia entierran a sus líderes muertos con rapidez y esto dificulta obtener evidencia de su destino.

