Campaña despreciablepor Padre José Palmar Morales (*)
viernes, 30 de enero de 2009
La campaña electoral de la terca y obstinada enmienda constitucional se ha convertido en un pugilato similar a la contienda dispareja entre el filisteo Goliat y el ovejero David en los valles del Socó y de la Azecá en el siglo XI a. d C. El guerrero filisteo que sufría de acromegalia, no conforme con su enorme corpulencia se apertrechó su cabeza con un casco de bronce, se revistió con una coraza de escamas que pesaban 55 kilos, se armó con unas polainas de oropel que le protegían las piernas y para completar su jaguar de guerra se montó una jabalina de casi tres metros en su hombro izquierdo y en la mano derecha llevaba una espada que sólo la punta pesaba siete kilos. Por su parte el pastorcito chiquillo de piel sonrosada apenas pudo tomar un pequeño bastón, su honda de mano hecha de cuero y cinco piedras lisas que agarró del arroyo.
La pelea entre David y Goliat fue una lucha desigual, allí se violó flagrantemente todas las normas y condiciones bélicas, fue una condena a una inmolación sin parangón, de morir el hijo de Jesé hubiera sido un homicidio culposo en grado de ajusticiamiento. Esta riña preconcertada era una locura por parte de los israelitas y una bravuconada del lado de los descendientes de los pelasgos. La diferencia estuvo que el Dios de la justicia y de la paz acompañó al débil, al humilde y al limpio de corazón; venció el que cultivó lo pequeño y perdió el que derrocho lo colosal.
El oficialismo chavista tiene a un filisteo guapetón a la cabeza. El Goliat de Miraflores se jadea de bravucón, hipa con su poderío y expele su ponzoña por la boca. Su incontinencia verbal acompañada de su actitud dispendiosa lo hace un rival electoral favorecido por su preponderancia estatal. Tiene a su merced y antojo caprichoso el Poder Constituido del Estado; a sus pies están las Fuerzas Armadas, donde hay un Plan República que funciona como prolongación del cuerpo de edecanes, -y ahora con más sumisión ante el Hegemón por la promesa pecuniaria que les han ofrecido después del 15-F: créditos, regalías, ascensos y condecoraciones-; los medios de comunicación del Estado son la oficina de prensa del Psuv; todo el aparataje institucional del Estado está al servicio de la campaña del “Sí”; no hay escrúpulos, ni miramientos ni muchos menos cautela alguna para manejar los recursos económicos, humanos y logísticos del Estado para la causa electoral del chavismo.
El “Vamos con todo” del 23-N se convirtió ahora para el 15-F en: “Nos valemos de todo”. Es una pelea callejera, donde todo se permite y todo se vale. Es muy parecida a las peleas de boxeo celebradas en Japón, donde el púgil nipón lo tiene todo a su favor; el público, la TV local, la Prensa, el árbitro, los jueces e incluso hasta la esquina del visitante apuesta al asiático. Así mismo está sucediendo en esta disímil y atípica campaña electoral. Conjuntamente con todo el poderío del Gobierno y de los recursos del Estado manejados sin discreción y sin medida, se le suma el beneplácito de los gobiernos extranjeros beneficiados por las regalías y acuerdos bilaterales que sólo favorecen a los extraños, como son los pertenecientes a la integración del ALBA, y para colmo del escándalo el mismísimo Presidente de Colombia que por años ha sido el ofensor natural contra su homólogo de Venezuela, ahora que pretende de igual manera su tercera reelección, está condescendiendo ante la enmienda chavista, que de seguro le patrocinará su hegemónica aspiración para atornillarse en la Casa de Nariño.
Y como si fuera poco, una parte elemental de la oposición venezolana ve con buenos ojos el triunfo del “Sí”, ya que de igual manera se verían favorecidos en sus pretensiones locales de ser los caudillos regionales –son roedores de la misma cañería-. El pastor David sólo tenía cinco piedras y una honda. De igual manera el pueblo decente, honrado y digno de Venezuela conformado por la disidencia revolucionaria y la oposición patriota contra el “Goliat de Chávez” tenemos solamente cinco instituciones con gallardía, con estado de conciencia y fe íntegra, nuestras “cinco rocas” son: los jóvenes; las universidades; los medios de comunicación social; los periodistas y la Iglesia como voz profética de nuestro pueblo. La honda davídica de gran valía es nuestra Constitución Bolivariana que la haremos respetar con nuestra alma y con nuestras vidas. Y sin ánimo de herejetizar esta opinión, así como el Dios Altísimo (El Elyon) y Señor de los ejércitos (Yahvé Sebaot) acompañó al humilde ungido que ganó en Gath, de la misma manera la Gracia de lo Alto nos conducirá hacia la reconstrucción del País.
No al miedo, no a los complejos, no a los recelos, no a las dudas, no a las manipulaciones, no a la división y recordemos las palabras del Libertador en el Congreso de Angostura: “Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales: moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública”. Tenemos que lograr la inclinación uniforme que conquiste la voluntad general para poder el 15-F limitar la autoridad pública de todos los pichones de caudillo que tiene la Nación. No a la enmienda de Chávez porque este ha sido el gobierno nacional más corrupto y ladrón de la historia democrática de Venezuela. NO ES NO, Y MIL VECES NO. A defender el futuro de los hijos de nuestros hijos. Dios les bendiga a todos.
(*) Cura de barrio, locutor y periodista.
Fuente:
Columna "Sin Tapujos" - Diario "Versión Final" - Maracaibo - Página 4