José Castillo estrelló su bate contra el suelo luego de fallar por cuarta ocasión en el encuentro. La impotencia del "Hacha" simbolizó el dominio del pitcheo del Magallanes, en la victoria por 3-1 sobre el Caracas.
Los turcos resumieron en un solo juego lo que fue su temporada regular. José Sánchez fue el de la eliminatoria al despachar cuatro entradas en blanco, y la presentación del relevo, quedó igual de dictatorial. De hecho la única carrera de los melenudos, la produjeron ante un pitcher que no estuvo con los Navegantes en la primera ronda, Víctor Moreno. Y para no dejar lugar a dudas, del final se encargó Jean Machí, quien no estuvo muy fino, aunque sí productivo con su salvado.
Pero el segundo triunfo del Magallanes en esta instancia, no llegó sólo desde el montículo. Si los Leones pensaban que se habían librado de Ronny Cedeño porque los Tigres quedaron eliminados, cayeron por inocentes. En el cierre del séptimo capítulo, un certero disparo del refuerzo de los turcos, enfrió en la goma a Iván Ochoa, quien pretendía empatar el partido a dos carreras. "No pensé que el tiro iba a salir así tan perfecto", confesó Cedeño, abucheado y amado entre las más de 20 mil almas que plenaron el Universitario.
Esa perfección la persiguió a la ofensiva, al irse de 5-4, incluida una impulsada vital en el sexto tramo. "Sólo quería poner la pelota en juego. Sólo en eso me enfoco", agregó.
Magallanes puso muchísimo la pelota en juego anoche, al totalizar la bicoca de 16 imparables. Sólo que no ligaron lo esperado. "No pudimos dar ese batazo clave, pero eso ya eso no importa, porque ganamos", sentenció Robinson Chirinos, quien prendió el ataque con un vuelacerca solitario en el cuarto inning.
Lo que aún importa es cómo el pitcheo magallanero serruchó los bates caraquistas, en especial los del medio de la alineación. Entre el segundo y el sexto bate de la alineación de Dave Hudgens, se fueron de 18-0, incluidos 5 ponches.
Caso totalmente opuesto el de Magallanes, que si bien no ligó, contó con estacazos como el de Pablo Sandoval en el noveno, el cual le puso cifras definitivas a la contienda. Sandoval también tiró su bate contra el suelo, pero por una causa muy distinta a la de José Castillo.

