
Un "comité de crisis" a cargo del ex ministro del Interior busca reforzar a los opositores. El Ejército rebelde ordena a los voluntarios para repeler a las fuerzas de Khadafi
Los rebeldes libios pusieron a sus mejores soldados a combatir las fuerzas de Muammar Khadafi de la ciudad petrolera oriental de Brega, mientras los aviones de guerra de Occidente sobrevolaban el lugar y el sonido de las explosiones sacudía el ambiente.
El conflicto en Libia está en peligro de estancarse, ya que ni las tropas, tanques y artillería del régimen ni la caótica fuerza rebelde son capaces de tomar la delantera, pese a que la OTAN ayuda de forma efectiva a los insurgentes.
Pero los rebeldes están intentando ordenar su bando, nombrando un "equipo de crisis" con el ex ministro del Interior como jefe de las fuerzas armadas combatientes, en un intento por gobernar partes de Libia que retiene y reorganizar sus fuerzas militares.
El viceministro de Relaciones Exteriores libio, Abdelati Obeidi, llegó el domingo a Atenas a entregar un mensaje de Khadafi al primer ministro griego. "(El régimen libio) solicitó enviar un enviado con un mensaje para el primer ministro George Papandreou y ésa es la razón por la que se encuentra en Atenas", indicó el funcionario.
Fuera de Brega, ya hay evidencias de un mejor orden de las fuerzas rebeldes, manteniendo a los voluntarios menos disciplinados y periodistas a varios kilómetros al este del frente. Los insurgentes también desplegaron armas más pesadas.
Sin el apoyo de fuerzas regulares, la caravana de voluntarios ligeramente armados pasó días replegándose y avanzando a lo largo de la costanera afuera de Brega, huyendo cuando las fuerzas de Khadafi les lanzaban cohetes.
Los rebeldes dicen que ahora están reestructurando sus fuerzas para ponerle fin a la dinámica de eufóricos avances tras los ataques aéreos de Occidente, seguidos por una larga retirada ante la artillería gubernamental.
"Estamos reorganizando nuestras filas. Hemos formado nuestra primera brigada. Está completamente formada por desertores militares y personas que volvieron del repliegue", declaró el ex mayor de la Fuerza Aérea Jalid al-Libie en Bengasi.
Consultado por números, dijo que no podía revelarlos, pero agregó que "es la calidad la que cuenta". El objetivo era que la fuerza entrenada endurezca la resistencia de los voluntarios para que el Ejército rebelde pueda retener terrenos.
El liderazgo rebelde pidió que los asaltos aéreos de la OTAN sigan, pese a que 13 combatientes rebeldes murieron en un ataque mientras intentaban tomar el control de Brega.
La OTAN ha realizado al menos 547 salidas desde que asumió el comando de las operaciones de Libia el 31 de marzo, incluyendo más de 200 misiones con la intención de bombardear, pero no ha confirmado ataques a ningún blanco. También posee 21 buques patrullando el mar Mediterráneo para cumplir con un embargo de armas impuesto por Naciones Unidas.

