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Finalmente, después de muchas especulaciones, Chelsea Clinton dijo "sí, quiero" vestida por Vera Wang. En una boda llena de secretos en cuanto a los detalles y cuyo sello distintivo fue la discreción, el nombre del diseñador elegido por la hija del ex presidente Bill Clinton y la actual la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, había sido mantenido en el mayor de los silencios. Aunque varios habían puesto todas sus fichas a que la elegida sería esta modista especializada en vestidos de novia, una amiga personal de la familia que asistió al casamiento.
La boda entre Chelsea y el joven banquero Marc Mezvinsky se realizó el sábado en la localidad neoyorquina de Rhinebeck. La ceremonia fue oficiada por el reverendo metodista William Shillady y el rabino James Ponet y, ya que la hija de los Clinton profesa la primera religión y su novio, la segunda. El escenario fue la histórica mansión de Astor Courts, construida hace un siglo por el millonario John Jacob Astor. Asistieron 400 invitados, en su mayoría amigos y familiares de la pareja.
De la mano de su padre, Chelsea caminó hacia el altar luciendo un strapless de seda color marfil con drapeado diagonal de tul en el escote y una voluminosa falda con capas de organza cortadas con láser que formaban un remolino. La cintura estaba marcada por una faja bordada en piedras antiguas.
Para el cabello eligió un recogido clásico, hacia atrás, que acompañó con un importante velo de tul y maquillaje en tonos neutros. Unos sencillos pendientes y una pulsera fueron las únicas joyas que lució la novia. El ramo, de hortensias blancas, también se destacaba por su simpleza.
Hillary Clinton, por su parte, optó por uno de sus diseñadores preferidos, el dominicano Oscar de la Renta, cuyas creaciones tantas veces utilizó en sus años de primera dama de EE.UU. En esta ocasión, llevó un vestido en seda de tono cereza degradé, con algunos bordados en los mismos colores en la falda, manga larga y un cinturón ancho.
Tanto el novio como Bill Clinton vistieron esmóquines hechos a medida y diseñados por Christopher Bailey, de la firma Burberry. Al ex presidente se lo vio muy delgado: confesó que logró bajar los 10 kilos que su hija le había pedido. La camisa, corbata y zapatos del novio también fueron creaciones de Burberry, así como las camisas y corbatas de los padrinos.
Para la recepción, Chelsea cambió su vestido, pero no de diseñadora: lució otro traje de Vera Wang en tul de seda, con un entrecruzado en la espalda y un delgado cinturón negro.
Las damas de honor también fueron vestidas por Wang: strapless de gasa lavanda, con drapeado lateral y detalles contrastantes en color ciruela.
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