2008
Rafael Osío Cabrices
--osiocabrices@hotmail.com
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El que parece ser el último año de nuestra más reciente bonanza
petrolera fue también el año del bolívar "fuerte", de las divisas escasas, de los bonos que se cayeron y de una inflación asfixiante que siempre, percibe uno, es bastante menor a la de las cifras oficiales. Fue un año en que mermó el consumo y comenzamos a darnos cuenta de que la manguanga de la compradera desaforada llegaba a su fin, sobre todo cuando llegábamos a la caja del supermercado y vivíamos ese aterrador momento de ver desaparecer 150 bolos en un poquito de carne molida, dos litros de jugo, un pan de sánduche y algunas verduritas.
Fue un año lluvioso y agobiante, de más tráfico, más delincuencia y más desorden, y le diríamos adiós con alivio si no supiéramos que 2009 será todavía más conflictivo, y que el gobierno nos dirá muchas más mentiras y nos tratará más que nunca como idiotas, mientras nosotros tendremos que aprender de una vez por todas a ser sensatos y no gastarnos todo de una vez en los nuevos Nike o en periquitos para el carro.
Pero hubo un montón de conciertos, colas de madrugada para recibir al iPhone, febriles compras navideñas y ventas de miles de carros, mientras desaparecían los créditos y el Santo Oficio de Cadivi mandaba miles de citaciones y preparaba el recorte de cupos que le enchavó la Navidad a la clase media.
Fue un año ruidoso, entre los turbios asuntos de las FARC, el caso del maletín, la visita de los acorazados rusos y la fastidiosa campaña de las elecciones regionales; bajo toda esa bulla se dieron algunos cambios políticos que el tiempo dirá si resultan positivos. Fue un año en el que pasaron varias cosas relevantes entre nosotros, entre ellas una buena porción del absurdo al que, a falta de una normalidad verdadera, nos hemos ido habituando en la medida de lo posible, pero también ocurrieron sucesos extraordinarios e inolvidables en el resto del mundo, como la elección de Barack Obama y la supercrisis financiera. Se puede decir de 2008 de todo menos que no tuvo noticias.
Unas cuantas de esas noticias nos consolaron, gracias una vez más a nuestros compatriotas más talentosos en el deporte y en las artes, como el premio Príncipe de Asturias al Sistema de Orquestas, el Grammy honorario a Simón Díaz y el récord de una pieza de Carlos Cruz Diez en pleno sacudón bursátil. Nuestro Presidente hacía lo que podía para malograrnos la alegría con sus groserías en público, su guerra contra el mundo y su obsesión por inmortalizarse en el poder, pero aún así esas buenas nuevas nos hicieron sentir un pelo mejor, ahora que toda la evidencia nos dice que debemos mirar más hacia nosotros mismos y hacer lo que mejor podamos con lo que tenemos aquí adentro, ya que el mundo se hace menos hospitalario de lo que ya era, y viajar o emigrar más cuesta arriba todavía.
Ojalá este fulano 2008 nos haya hecho ser un poco más maduros, porque lo que nos espera requiere guáramo e inteligencia. Vamos a presenciar una política más vulgar que un reguetón y a defender con las uñas lo poco que queda de nuestra democracia civil y nuestra economía de guerra. Hay que hacerse expectativas realistas, servirse un trago y hablar con la gente que se quiere. Adiós, 2008. Y que tu ingreso al pasado sea para nosotros el fin de los años oscuros y no el prólogo de inéditos tropiezos.
http://impresodigital.el-nacional.com/s ... 009/02/01/

