Dhameliz Díaz
El psicólogo clínico Axel Capriles expresa: "así como no podemos prescindir de nuestro pasado heroico, tampoco es posible entender a la sociedad venezolana sin analizar la Psicología del héroe y el pícaro”
!Qué tal! para el venezolano, el pícaro es un tipo simpático, “pilas”, divertido, lanzado, audaz, que le sabe sacar provecho a todo, o sea, que le da una valoración positiva a la picardía. Lo contrario es ser un “pajúo”, un bobo -hay dos calificativos más contundentes-, un quedado; en fin, que le falta chispa. Ahorrémonos las vulgaridades.
¿Qué pasa con eso? El psicólogo clínico Axel Capriles lo advierte:
“En otras geografías, el pícaro es un embaucador, el tramposo, el engañador”.
¿Y qué hay con eso? Después de muchos años de buscar asociaciones y contrastes con la figura del pícaro y de preguntar ¿qué es para ti un pícaro? aquí y más allá, a venezolanos, anglosajones, europeos, este especialista en Psicología analítica descubrió cómo el vivo, el pájaro bravo y el avispado son “caracteres proverbiales” de la identidad venezolana. ¿Qué tal?
“Si hay un rasgo o atributo reiteradamente usado como estereotipo del venezolano para describir algo sustancial de su modo de vivir, es la viveza criolla. Basta con realizar algún trámite administrativo, hacer una cola o conducir un automóvil para sentir su presencia. La astucia y la viveza son nuestros principales órganos de adaptación”.
Así, pues, este profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, además doctor en Ciencias Económicas -pionero en el estudio de la Psicología económica en el país-retrata lo que identifica a los venezolanos como sociedad, los arquetipos que explican la “viveza criolla” y sus consecuencias. Su último libro, La Picardía del Venezolano o el triunfo del Tío Conejo, en 185 páginas profundiza sobre la Psicología de la picardía para que entendamos a esta sociedad nuestra, donde el héroe y el pícaro “se dan la mano como actores compensatorios de una misma paradoja histórica”. Y mire cuál ha sido el resultado.
Como si acostara a la sociedad venezolana en un diván para analizarla, reflexiona sobre los dominantes del carácter social venezolano. “La picardía tiene una relevante y estrecha relación con los problemas que acosan al país, como la corrupción, la economía informal y la precariedad a niveles de sobrevivencia, en los cuales viven en los barrios, amplios sectores de la población. El pícaro es, de hecho, una Psicología de supervivencia”.
Pero el asunto va más allá; su trabajo permite comprender por qué los venezolanos se han dejado hipnotizar por caudillos y someterse por “héroes” que emprenden revoluciones a nombre de la felicidad de los pueblos; el problema entonces no es sólo cultural, ¿hasta dónde llega? “Es un arquetipo, un patrón de conducta, de emociones, de la imaginación y de la psique, repetitivo y constante. En la historia venezolana han sido recurrentes los arquetipos del pícaro y del héroe”. Sepa usted que en toda sociedad desarrollada es una conducta ampliamente rechazada, porque lo contrario de un pícaro es ser un hombre honorable, un caballero, una persona respetuosa, virtuosa, sincera y confiable. ¿?
- ¿Que tan grave es eso? ¿Está relacionado con la peculiar situación política que están viviendo los venezolanos?
“Veo al pícaro y al héroe como un mismo arquetipo, asociado uno con el otro indistintamente. En la medida que nos identificamos con el héroe, se reactiva el pícaro que en realidad es un antihéroe, el ideal contrario, y así aparece en nuestra cultura originalmente al darse la conquista de América, cuando la polaridad héroe-pícaro está presente en la mente colectiva del español. Es lo que vemos hoy en día: un Estado de identificación heroica, constantemente se habla de Bolívar, de grandes logros, de la dignidad del ser humano. Toda esa argumentación es la que se está manejando en el discurso colectivo.
- ¿El héroe y el antihéroe -pícaro- se dan en una misma persona?
- Eso es precisamente lo conflictivo. Ves que esa persona que es heroica comete actos de corrupción, salta las normas, las instituciones, las sociedades organizadas. Hace lo que le da la gana. Es una contradicción, pero es una realidad psicológica. ¿Has visto elementos más pícaros que la política actual, donde hay un cinismo a ultranza? Lo que realmente importa es el beneficio personal, aunque esté presente el discurso del heroico. Habla el héroe, pero quien mueve las manos y las piernas es el pícaro.
- ¿Eso no es esquizofrénico?
- ¿Y no lo estamos viviendo?
- ¿La sociedad venezolana entonces está desquiciada? ¿Es esquizofrénica?
- No le apliques un término de Psicología individual a lo colectivo, pero sí hay una profunda disociación entre la palabra y la acción en el funcionamiento de nuestra sociedad.
Propensos al “pico de plata”
“Hay un discurso que no tiene nada que ver con la realidad, pero nosotros nos dejamos embelesar por la magia de la palabra; somos particularmente propensos a la persona que habla bien, al individuo que le mete la ‘cotorra’ a la muchacha y la convence. Eso funciona en la sociedad en general”.
- ¿Por qué se han activado constantemente en la sociedad venezolana los arquetipos del pícaro y el héroe? ¿Por qué a nosotros?
- Hay patrones de conducta, como la del pícaro, que están en potencia en todos los seres humanos y sociedades del mundo. ¿En qué se diferencia nuestra picardía para que hablemos de la “viveza criolla”? Que es adaptativo. Actuar por medio de ese patrón de conducta es útil, te sirve para algo y, además, lo celebramos. En todas partes hay pícaros, pero ocultan su picardía, en cambio aquí nos vanagloriamos de ella. No hay referentes institucionales ni legales que orienten la conducta. He tomado la imagen de “Tío Tigre” porque, en la cultura popular, es el jefe de la selva, el que tiene la garra, el poder, el tamaño, mientras que el conejo es chiquito, no tiene capacidad, es débil. ¿Qué le queda entonces para defenderse de la fuerza bruta y del poder del otro, si no tiene instituciones que lo protejan, ni leyes que le den seguridad, ni dinero? Depende de la astucia y si no activas esa parte de tu personalidad, no puedes sobrevivir.
- Precisamente. ¿Por qué es disfuncional entonces ser “Tío Conejo”, ser pícaro, si es la condición para sobrevivir en la jungla política del país?
- Porque el funcionamiento de un país, el desarrollo social, necesita del trabajo coordinado de las redes ciudadanas, de la confianza que ahora se ha dado por llamar capital social, del esfuerzo común, del trabajo en equipo para alcanzar metas comunales. En cambio, el pícaro es individualista, lo que he llamado individualismo anárquico, que te lleva al caos porque sólo desea el beneficio propio, suplir necesidades para el momento. El pícaro busca comer, pasar el día, no tiene proyectos propios ni colectivos.
- La sociedad venezolana está en tremenda paradoja. Por un lado, como “Tía Coneja” -pícara- puede sobrevivir frente al poder y la garra del “Tío Tigre”, pero por el otro es tremendamente disfuncional.
- Ése es el conflicto de la sociedad venezolana, estamos en un círculo vicioso. Por un lado necesitamos implementar formas de convivencia civilizada pero no lo logramos, porque hay actitudes muy arraigadas de la viveza criolla. El sistema te refuerza la picardía, pero no te deja desarrollar niveles sociales para que deje de ser necesaria para vivir. Mira las contradicciones. Nos preciamos de ser ágiles y criticamos a los sajones, a la rigidez del suizo, del alemán, las demasiadas normas que las sociedades desarrolladas imponen, porque consideramos que somos flexibles, podemos hacer dos y tres cosas al mismo tiempo. Pero en verdad, si te pones a realizar algún trámite de tu vida cotidiana -ve a pedir un permiso, un crédito o a sacar un pasaporte-, todo tiene complicaciones grandísimas que no se compaginan con nuestra supuesta capacidad de reaccionar rápidamente. Hay un exceso burocrático que es paralizante. Recurres al contacto, a unos “realitos”. Es un círculo que se retroalimenta.
- ¿Cómo despotenciar aquellos factores psico-históricos que han hecho que la picardía sea nuestro principal modus operandi?
- El gran trabajo es descodificar la picardía, quitándole potencia al héroe, reforzando a las instituciones. Si el ciudadano común se siente protegido por la justicia rápida, eficiente y autoridades no personalizadas, comienza a actuar bajo otras pautas y no requiere de la astucia para resolver sus problemas.
La locura heroica
- ¿Por qué el héroe es un código de guerra y pillaje?
- ¿Qué han hecho los héroes toda la vida? Se dedican a la guerra y al saqueo, y allí está la esencia de la situación actual venezolana. Esa psicología heroica domina una parte de la psique del venezolano, especialmente de los que están en el poder. ¿Tienes referencia histórica o has leído sobre algún héroe ordeñando una vaca? ¿O sembrando para producir verduras? No, ¿verdad? El héroe no está dado al trabajo ordenado, metódico, que define el desarrollo de las naciones. Va y ubica dónde hay riqueza creada, ocupa el sitio por la fuerza o con ideales, conquista y saquea. El nazismo y el fascismo son filosofías fundamentalmente heroicas. Es la idea del gran hombre como motor de la historia, y eso parte de una concepción muy diferente de lo que significa el progreso de las naciones, porque depende de una voluntad iluminada. Está convencido, que si no quiere que haya corrupción, no hay corrupción, como si fuera un asunto que se puede dominar. Ésa es Psicología heroica. Ahora, ¿por qué particularmente en Venezuela? Donde hay más referentes culturales es más difícil que el arquetipo del pillo, del pícaro, se instale como un dominante de la psique colectiva, porque los referentes culturales dan pautas de conductas moldeadas por la tradición, por el sistema. Si tienes instituciones que te dan pauta, te orientan, no recurres a esos mecanismos constantemente. En Venezuela está la pauta cultural del “caribeo”... ¿No te acuerdas que los padres le decían a uno chiquito: “No te dejes caribear”? O escuchabas: “Ese tipo es un caribe”. ¿Y qué es un caribe? Un tipo vivo, que se quería aprovechar de ti, que te iba a fregar.
Usted ha asegurado que en otras sociedades hay barreras culturales que impiden que un pícaro llegue al poder, y que habría que preguntarse qué ha pasado en la sociedad venezolana, que hemos involucionado hasta llegar al personalismo político. ¿Ya encontró respuesta?
- No... no tengo respuesta. Yo tenía confianza -se puso como reflexivo-. Creo que tuvo mucho que ver la abundancia petrolera, pues nos lleva a un tipo de riqueza demasiado abrupto; no dio tiempo de ser procesada por la psique, y sabemos como la riqueza infla a las personas. Aquí hubo un proceso de “inflación” mental, consecuencia de la riqueza petrolera, que nos llevó a sentirnos particularmente heroicos, grandiosos, triunfadores, y ese abultamiento del ego de las personas, especialmente de la clase política, llevó nuevamente al triunfo del personalismo, del héroe y, en consecuencia, al del pícaro.
- ¿Y entonces qué?
- Necesitamos urgentemente un cambio psico-cultural, el eje fundamental tiene que ser el desarrollo humano para despotencializar toda esa cultura individualista del pícaro, del héroe que mantienen a las instituciones bloqueadas y hacen que la educación no progrese.
- ¿Cómo?
- Uno trata de contribuir con la toma de conciencia. Es el primer paso, asumirse a sí mismo pícaro, porque muchos no lo reconocen y lo somos. No nos damos cuenta de cómo con esa anarquía individual estamos colaborando con el caos. Valorizar al otro ser humano; el pícaro nunca toma en consideración al otro, al igual que el héroe, que cree que sus valores son los únicos que importan. El desarrollo y la pobreza, primero están en la mente. No es un asunto financiero, humano o recursos naturales, va mucho más allá.
- Entonces las soluciones no son a corto plazo...
- Si perdura este gobierno que estimula el triunfo del “Tío Conejo”, no creo que encontremos soluciones. Pero, sí hay caminos de cambio, porque en los últimos años ha habido un crecimiento de la sociedad civil más consciente sobre la necesidad de las transformaciones psico-culturales y esa, es la esperanza que tenemos.
- ¿La aceptación de los altísimos niveles de criminalidad y de la inflación, no son indicadores de que la sociedad venezolana está muy enferma?
- La sociedad está enferma y tenemos que trabajar para recuperarla. Desde el punto de vista económico, la inflación es una enfermedad. Que una sociedad se haya acostumbrado a eso dice algo. Los índices de criminalidad te están hablando de una patología social importante, nos adaptamos a esa patología y seguimos tan tranquilamente. Estamos viviendo en una sociedad muy loca que ha permitido durante 10 años que una sola persona te esté invadiendo permanentemente todas las áreas del vivir, con un monotema, una sola preocupación, y nosotros lo aceptamos normalmente... ¿Eso no es locura? La Psicología del malandro está muy cerca de la del pícaro, que tiene unos bordes muy imprecisos con el delincuente y con el psicópata; es un delincuente, pero todavía no es criminal.
- ¿La picardía es una forma de sometimiento?
- Hay un tipo de sumisión política que es picaresca. Tenemos una autoridad prepotente, arbitraria, hay individuos que se enfrentan a la autoridad porque la considera injusta, pero el pícaro no se enfrenta, dice sí, está bien, pero cuando la autoridad le manda a hacer algo, acepta pero se burla y termina haciendo lo que le da la gana. En ese momento hay sumisión frente a la autoridad. De ahí nace la expresión colonial: se acata pero no se cumple. No retas, no confrontas al poder, y desde ese punto de vista sí es sumisión política, porque no se busca un cambio del orden instituido. Es lo que estamos viviendo. Tienes una serie de leyes que te controlan todo, una normativa legal asfixiante, pero nadie la cumple. Ése es el caos que estamos viviendo. La picardía es la que ha mantenido a este gobierno en el poder. La anomia social es tan grande, la desorganización y el caos, que la baja de los ingresos petroleros nos llevará a una prueba de realidad tan fuerte que forzará a que el conocimiento sea importante, la capacidad organizativa, el enfoque de gestión, porque será absolutamente necesario para salir de la crisis, porque se necesitará gerencia, gestión, coordinación, planificación, que no están en el pícaro... Ahora todo se resuelve a punta de realazos. Hay una voluntad de poder tan brutal. Yo creo que Chávez es una encarnación telúrica de lo que somos...
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