por MOON el Dom Ene 04, 2009 2:23 pm
PALABRAS DE EHUD BARAK, MINISTRO DE DEFENSA DE ISRAEL
KNESSET (PARLAMENTO ISRAELI)
02/01/2009
Las organizaciones terroristas dispararon, en los últimos 2 días,
150 misiles y bombas caseras en dirección a Israel, las que provocaron 2
muertes, una en Netivim y, la segunda, en Ashkelon, 4 heridos graves, alrededor
de 20 heridos leves y muchos afectados por trauma.
Durante mucho tiempo nos contuvimos pero, a partir del balance de la
situación, y en el pleno ejercicio de responsabilidad, decidimos actuar y no
me arrepiento.
Antes del inicio de la tregua en Gaza fuimos víctimas de disparos de
500 misiles por mes. Durante el transcurso de la tregua (desde el 19 de junio y
hasta el 4 de noviembre) fueron lanzados, por mes, entre 6 y 7.
El 4 de noviembre accionamos contra un túnel que nos pareció
destinado a cometer atentados. Desde entonces, y hasta la Operación Plomo
Fundido (Oferet Yetzuka), cayeron, en territorio de Israel, más de 180 misiles
y bombas que hirieron a 41 ciudadanos y soldados.
Llegó el momento de actuar.
No estamos dispuestos a continuar sacrificando a los pobladores del
sur a permanentes disparos.
No estamos dispuestos a conformarnos con los intentos de atentar
contra ciudadanos y soldados de Israel.
No nos regocijamos con la guerra pero, tampoco, retrocedemos y
defenderemos a nuestros ciudadanos.
Nunca consideré que la guerra era una opción deseable. David Ben
Gurion e Itzhak Rabin no vieron en el poder de las amenazas un motivo de
declaración de guerra.
Pienso como ellos.
Soy el Ministro de Defensa no Ministro de Guerra. No me arrepentí ,
y no me arrepiento, ni siquiera por un momento, de la tregua vivieron los
habitantes del sur.
No me arrepiento de las tranquilas vacaciones en Sderot, Ashkelon o
Netivot, Kfar Aza y en las localidades de Eshkol.
Lamento toda muerte innecesaria porque todo soldado tiene un rostro y
un nombre, una personalidad y una sonrisa, un padre y una madre, un amigo y una
amiga y todo ello constituye parte de las consideraciones, que son tomadas en
cuenta, ante cualquier decisión.
Cada paso es tomado con responsabilidad, seriedad y racionalidad.
Como luchador y comandante, como quien lleva, a sus soldados, con
ojos atentos, frente al peligro en cada acción sé, de modo personal, el
significado de perder un joven en la batalla; los peligros que aparecen en cada
ataque y el pesado precio que se paga por ello. Sin embargo, toda mi vida fui
soldado y mi mano no se ablanda frente al gatillo y mi alma no retrocede ante la
batalla.
No me arrepentí de la tregua. Pero, sabía, que debíamos
prepararnos porque vendrían otros tiempos. Y así lo hicimos. Reforzamos la
preparación, la búsqueda de información, la programación, el entrenamiento y
la supervisión de la retaguardia. Quiero aclarar: No pusimos en acción al
Ejército de Defensa de Israel por venganza o ira ni, tampoco, por las voces
internas que nos forzaron a la batalla. Nada de eso es lo que nos llevó hasta
allí.
Durante largos meses, el ejército, el centro de información y toda
la red de seguridad se ocuparon de la preparación, secreta y profesional, no
sólo del primer paso sino de lo que vendrá después. Sabemos que la realidad
nunca se parece a lo programado pero, pese a todo, es preferible – de acuerdo
a lo proyectado- la finalidad de la acción.
No será sencillo. Habrá complicaciones. Pero les aseguro que la
organización fue realizada con racionalidad y responsabilidad. La acción se
profundizará y será ampliada, según sea requerido. Conocemos el objetivo y
nos encaminamos hacia él.
La organización terrorista Hamas controla Gaza y es la responsable de
lo que allí sucede y desde allí parte la provocación.
Salimos al campo de batalla para golpear, con dureza, a Hamas; un
golpe que le signifique interrumpir las amenazas desde Gaza hacia los ciudadanos
de Israel y a los soldados del Ejército.
Salimos a buscar un cambio en la situación del sur.
A los líderes y los ministros de las naciones amigas;
Les recuerdo nuestros diálogos y deseo que, todos nosotros, tengamos
en cuenta y al mundo que nos juzga: Israel se retiró de la Franja de Gaza hace
más de 3 años. Desocupó todas las localidades, todas sus fuerzas, incluso sus
sinagogas. Israel brindó la oportunidad a una nueva realidad. Desde entonces,
sólo vemos al gobierno de Hamas y los más de 5000 misiles y más de 2500
bombas caseras.
Ésta es una situación que ninguna nación soberana aceptaría y
nosotros no la aceptamos.
Nosotros, como toda nación, tenemos el derecho y la obligación de
defender a nuestros ciudadanos. Estuve al lado del Presidente electo Barak
Obama, en julio de 2008, en su visita a Sderot y allí dijo: Si alguien
disparara misiles hacia mi hogar, en el momento en que mis hijas duermen,
haría lo necesario para impedirlo. Y, supongo que, los israelíes, hacen lo
mismo. Eso dijo Obama y eso es lo que hacemos.
Queremos la paz. Extendimos la mano al pueblo palestino en más de una
oportunidad. No tenemos nada contra la población de Gaza, pero mantenemos una
guerra implacable contra Hamas y sus socios. La contención que mantuvimos es,
hoy, la fuente de nuestra lucha. Hacemos esto con un beneficio moral. Ellos
disparan contra población civil. Nosotros buscamos a los terroristas y somos
cuidadosos, todo lo que podemos, para evitar el daño a los ciudadanos mientras,
los jefes de Hamas y otras organizaciones terroristas actúan y se esconden
entre la población civil.
Lamentablemente hay heridos civiles, aunque no tantos. No queremos
dañar mujeres, hombres ni niños. Luchamos pero no impedimos la ayuda
humanitaria a los pobladores. Por el contrario, la proporcionamos de todas las
maneras posibles. Los terroristas son nuestro objetivo. No los pobladores de
Gaza.
No somos un país común y nuestro ejército tampoco lo es. El
ejército y la retaguardia son uno solo y se nutren, mutuamente, a partir de la
solidaridad y el compromiso mutuo. Tanto en el frente como en la retaguardia
existen padres, hijos y hermanos. Pero, siempre, debemos recordar que la
función del Ejército de Israel es de defensa.
Por su parte, los reservistas continuarán siendo la fuente de poder
del ejército.
Ayer, el Gobierno resolvió una situación especial. La decisión
traslada la responsabilidad, de las órdenes relativas a la preservación de
los bienes y la vida de las localidades cercanas a Gaza, al sistema de defensa.
Aprendimos de lo ocurrido, con la retaguardia, durante la Segunda
Guerra de Líbano, aunque no en forma completa ni exacta. Autorizamos la acción
en la región de Gaza, dispersamos cientos de soldados en la zona, pusimos en
funcionamiento unidades de contacto. Por primera vez, funciona una red de
emergencia nacional, creada como parte de las lecciones de la Segunda Guerra de
Líbano, que servirá de cuartel civil articulado con la retaguardia y todos
los ministerios. Quiero agradecer a todos los Ministros por su cooperación.
El voluntariado y la ayuda mutua es un hecho destacable en todo
sistema pero no es sustituto para una nación soberana. No volverán las
imágenes lamentables de la nación fracturada. Quien requiera ayuda, la
tendrá. Quien solicite enviar a sus hijos fuera de la línea de fuego,
recibirá asistencia. No faltarán alimentos, medicamentos, refugio o ayuda
psicológica para el niño y el anciano, el débil y el carenciado, cada
ciudadano.
A los pobladores de las cercanías de Gaza, les digo: En los últimos
años, sobre sus hombros, sus establecimientos se convirtieron en un frente. No
podemos continuar permitiéndolo. Somos concientes de vuestro sufrimiento.
Padecemos vuestro dolor y valoramos sus posiciones que retornan y son, cada
día, puestas a prueba bajo la presión permanente de ser el destino de los
Kassam.
Así y todo, se esfuerzan por criar a sus hijos, por vivir una vida
normal. Esta campaña los pondrá, otra vez, ante una dura prueba. Deseo
enviarles, desde aquí, estímulo, fuerza y valor. Haremos todo lo necesario
para defenderlos y asegurarlos.
A Aviva y Noam Shalit:
Deseo decirles que no nos olvidamos, ni por un minuto, de Gilad.
Aunque mantengo comunicación con ustedes, se deben evitar declaraciones
públicas en un tema tan delicado. En especial en estos días.
Considero importante volver a enfatizar, aquí, el poder de nuestro
compromiso con la restitución de Gilad a casa. Un compromiso entre la nación,
el ejército y los padres que envían sus hijos a la guerra; un pacto bajo el
cual, la nación hará todo lo que está en sus posibilidades para restituir a
los rehenes a sus hogares. No agregaré más nada.
Expreso, desde aquí, en nombre de todos, nuestro agradecimiento y
valoración al comandante en Jefe, General Gabi Ashkenazi y, por su intermedio,
a todos los oficiales y luchadores que toman parte en la batalla.
A los soldados del ejército y a los oficiales:
Confiamos en ustedes. Los queremos. Sabemos de su entrenamiento, de su
entrega y seriedad y los sostenemos frente a todas las pruebas. No hay nada que
aspiremos más que la paz y el normal restablecimiento del trabajo, la creación
y la vida.
Ante la falta de alternativas, y frente a la búsqueda continua de la
paz, nos vemos obligados, cada tanto, a actuar en defensa del bienestar y
la seguridad de los ciudadanos del Estado de Israel.
Esa es la situación hoy.
Y, lo hacemos en unidad, con el pueblo, ésta Casa y con la confianza
que merece nuestro ejército y la fuerza de la sociedad israelí.
Cuando los PACIFICOS pierden toda Esperanza,los VIOLENTOS encuentran motivos para disparar.
Harold Wilson