
¿Qué pasa cuando una persona enferma no quiere seguir viviendo?
¿Eutanasia sí o eutanasia no?
"Paren esa mano asesina", disparó hace unos días el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ministro de Salud del Papa, sobre el caso de eutanasia que mantiene en vilo a Italia por estos tiempos: los padres de una mujer, en coma desde hace 17 años, quieren dejarla morir.

El caso de Eluana es de larga data. En 1992, a sus 20 años, sufrió un accidente automovilístico y quedó en coma vegetativo sin posibilidades de recuperarse. Desde ese momento su padre intentó en vano conseguir una sentencia judicial que autorizara a suspenderle la alimentación, fallo que recién logró a fines del año pasado, 16 años después.
Pero desde entonces, dentro y fuera de Italia, se instaló la polémica… intensa y profunda. Mientras que para la Iglesia es eutanasia, para los padres de Eluana Englaro es poner fin a un extenso calvario y cumplir con la voluntad de su hija, quien varias veces les expresó que si quedaba en estado vegetativo no quería ser mantenida en vida artificialmente.
El Vaticano, que aprueba la guerra y la pena de muerte, indica que la muerte de Eluana "será un asesinato" y que la eutanasia “es una falsa solución al drama del sufrimiento, una solución no digna del hombre".
Además, según el presidente del Consejo Superior de la Sanidad de Italia, Franco Cuccurullo: "Eluana no muere de la patología que sufre, sino de hambre y sed. Es más, se la hace morir; por lo tanto, se trata de eutanasia".
Por otra parte, luego de la autorización para dejar morir a Eluana, el ministro de Salud italiano advirtió a todos los hospitales públicos que serían sancionados si llevaban adelante esa orden judicial, ya que la eutanasia es ilegal en Italia. En estos momentos, la mujer de 36 años, se encuentra en la clínica Quiete, situada en Udine, en donde pronto se le quitará, de forma progresiva, la alimentación, práctica conocida como ortotanasia.
De esta forma, el centro médico de Udine se terminará de convertir en el centro de la polémica, de manifestaciones de aquellos que defienden el derecho a la vida y los que apelan el derecho a morir.
Pero más allá de manifestaciones en contra o a favor de la eutanasia, de sentencias y apelaciones controversiales, de personas –enfermos y familiares – que sufren, no hay nada firme que ayude a resolver situaciones tan delicadas como ésta. Ahora, en Italia, quieren implementar la ley de Testamento Biológico que permita esclarecer el problema de la última voluntad de una persona. Quizás, sea una solución. Al menos, una alternativa.
Historia de la dignidad humana
Tanto como para defender o enterrar la eutanasia, la idea de la dignidad humana juega un rol importante. La violación de los derechos humanos, la inviolabilidad de la vida humana, la defensa de su dignidad, ética, son conceptos utilizados para ambas posturas, claro, con diferentes fines.
De acuerdo a la Declaración sobre la Eutanasia adoptada por la 38ª Asamblea Médica Mundial Madrid, España en octubre de 1987, "el acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, es contraria a la ética. Ello no impide al médico respetar el deseo del paciente..."
Para que exista eutanasia, término que se compone de las palabras griegas “eu” (bien) y “thanatos” (muerte), el enfermo debe dar su consentimiento y padecer una enfermedad incurable o terminal.
La eutanasia no es algo nuevo ni moderno, viene de hace mucho y ha enfrentado ideologías de todo tipo a lo largo de la historia.
Por ejemplo, para los griegos, la eutanasia no presentaba problemas morales. Platón escribió: "El ciudadano tiene un deber que cumplir en todo Estado bien organizado; nadie puede pasar su vida con las enfermedades y los remedios. Establecerás, Glaución, en el Estado una disciplina y una jurisprudencia tales como nosotros las entendemos, prodigando cuidados a los ciudadanos bien sanos de cuerpo y alma. Por lo que respecta a los que no estén sanos de cuerpo, se los dejará morir” (La República, Libro III).
Por otra parte, durante la Edad Media y bajo la mirada cristiana, la eutanasia, el suicidio y el aborto eran considerados pecados, porque las personas no podían disponer libremente sobre la vida, concedida por Dios.
Con la modernidad, esta visión cambió y volvieron a entrar en escena ideas clásicas. En 1623, el filósofo inglés Francis Bacon, precisó que los médicos debían curar al enfermo y que si no podían, debían procurar - con su consentimiento- la muerte fácil e indolora.
Otros casos conocidos
La historia de Eluana, recuerda a la del español Ramón San Pedro, que dio origen a una película, Mar a dentro. En 1968, a sus 25 años, San Pedro, sufrió un accidente, quedó tetrapléjico y solicitó a la justicia poner fin a su vida, pero su pedido fue rechazado. Luego de 30 años de sufrimiento, una amiga lo ayudó a morir.
El más reciente fue el de Terri Schiavo en 2005. Tras más de quince años en estado vegetativo, su marido pidió que fuese desconectada de todos los aparatos que la mantenían con vida. Pese a la negación de los padres de Schiavo, los jueces autorizaron la muerte asistida.
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