Durante la audiencia, los asistentes, según informaron después, le contaron cómo durante el siglo XX muchos niños aborígenes fueron arrancados a sus familias para ser "reeducados" en escuelas religiosas, muchas de ellas católicas, y algunos de esos niños sufrieron incluso abusos sexuales.
Benedicto XVI, según el comunicado del Vaticano, "escuchó las historias y las preocupaciones de los presentes" y subrayó que desde el principio de su pontificado siempre ha estado "muy cerca" de los pueblos indígenas".
"El Papa expresó su pesar y angustia por los sufrimientos causados a algunos niños indígenas debido a las conductas deplorables de algunos miembros de la Iglesia y les expresó su solidaridad", señaló la nota.
El Pontífice subrayó -prosiguió el comunicado- que "los actos de abuso no pueden tolerarse en la sociedad" y animó a los nativos canadienses a mirar hacia adelante con renovada esperanza.

