
Las comunidades locales de Estados Unidos son más adecuadas para asumir el reto de la lucha contra el tipo de extremismo violento que inspira a las personas a matar, concluyó el gobierno de Obama en un nuevo plan nacional para combatir la amenaza de al-Qaida y otros radicales violentos en el país.
El nuevo plan del gobierno también se centra en los actuales esfuerzos de la policía local, programas para actividades extraescolares y esfuerzos de alcance comunitario.
Después de más de dos años de reuniones de alto nivel, la Casa Blanca divulgó el miércoles un documento de ocho páginas que describe una estrategia compuesta principalmente por iniciativas que ya están en marcha para prevenir ataques de inspiración ideológica, como los mortales tiroteos de 2009 en un centro de reclutamiento militar en Arkansas y el Museo del Holocausto en Washington.
"Nuestra creencia de que poner a las comunidades en el frente aquí es simplemente reconocer, con franqueza, el hecho de la vida ... de que esas van a ser comunidades que reconocen un comportamiento anormal", dijo Denis McDonough, viceasesor de seguridad nacional del presidente Barack Obama.
El padre del asesino en el tiroteo de Arkansas dijo que la estrategia del gobierno es inadecuada.
"Creo que el tiempo se está agotando para la gente que se queda al margen sin hacer nada", dijo Melvin Bledsoe, el padre de Carlos Bledsoe, quien en 2009 disparó y mató a un soldado en un centro de reclutamiento militar en Little Rock. "Nunca se va a solucionar el problema cuando están tratando de esquivar los temas. Es muy triste porque personas inocentes están muriendo".
Carlos Bledsoe, quien se convirtió al islam y adoptó una interpretación violenta de la religión, fue condenado recientemente a cadena perpetua sin libertad condicional.
La psicología de la radicalización se ha estudiado durante años, y si bien hay algunas similitudes entre casos de terrorismo, no hay un perfil único de un extremista violento en Estados Unidos. Para complicar el reto, la amenaza suele tener raíces en una ideología protegida por la Constitución.
La estrategia de la Casa Blanca distingue a al-Qaida y personas con ideas afines como la mayor amenaza terrorista contra Estados Unidos, y enfatiza que no hay una solución única que funcione para todos. Sin embargo, el plan general es hacer frente a todas las formas de extremismo violento.
Por esta razón, el programa nacional contra las pandillas que ha movilizado a comunidades de todo el país para llegar a maneras de prevenir la actividad de estas debe ser un modelo a utilizar cuando se trata de evitar que las personas caigan en cualquier ideología que los inspire a matar a inocentes, de acuerdo con la estrategia.

