
¡El día del libro! Un día en que internacionalmente se conmemora la fiesta de la lectura y en nuestro caso de nuestro idioma.
¿El motivo? El 23 de abril de 1616 fallecían las dos figuras más célebres de la literatura: William Shakespeare y Miguel de Cervantes y Saavedra. Por ello en 1995 el Gobierno Español decidió presentar ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la propuesta de celebrar el "Día Internacional del Libro".
A partir de ese año podemos recordar con propiedad el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor". La intención es doble: apoyar a todos aquellos que de una u otra forma nos conectan con la cultura por medio de las letras, ya sea en su proceso de producción y/o difusión de textos escritos. Pero también se intenta resguardar el respeto a los derechos de propiedad intelectual (cosa que no me parece mucho, pero entre celebrar y ponerme a discutir, prefiero brindar).
Pero además, en conmemoración con la muerte de Cervantes, los países de habla hispana no sólo celebran el 23 de abril como el día del libro, sino que además han proclamado esta fecha como "Día del Idioma", con el objetivo de impulsar el uso de la lengua castellana. En la actualidad más de ochenta países celebran este día.
......................................................................................
............................................................................
...................................................................
El Día del Libro se celebra sin los clásicos
Aunque aumenta la producción nacional, los importados merman cada vez más
Los anaqueles de las librerías son elocuentes por sí solos: faltan los clásicos y sobran los bestsellers (Archivo)
Contenido relacionado
Con Sant Jordi y con rosas
Cervantes, Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega... podrían ser suficientes motivos para celebrar hoy, 23 de abril, el Día del Libro, Día del Idioma, Día de Sant Jordi con la rosa y el libro.
En Venezuela la situación del libro tiene varios aspectos, y el más resaltante es el control de divisas y el requisito del Certificado de No Producción, con lo cual la importación de libros extranjeros se ha reducido dramáticamente.
La presencia del libro editado en el exterior es tan importante, que de acuerdo con los estudios promovidos por la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), la demanda sobre los textos de afuera es muy alta: según el Segundo estudio del sector del libro en Venezuela (2007), el porcentaje de librerías que no realiza importación de libros ascendió de 72% (según el Primer estudio de 2004) a 85% (2007).
En cuanto a los datos aportados por las distribuidoras privadas de libros, los mismos estudios citados detallan que para 2004 el 95% de las ventas de libros eran importados, y sólo 5% nacionales; mientras que para 2007 bajó a 91 y 9%, respectivamente para la misma data.
Las opiniones se enfrentan en torno a estos hechos, los anaqueles de las librerías "hablan" por sí mismos; más aun cuando la demanda de libros se ha visto incrementada desde los últimos cinco años, cuestión que ciertamente ha favorecido a la industria editorial nacional.
¿Pitos y loas por el libro? El narrador y editor (Memorias de Altagracia, sello alternativo) Israel Centeno asegura que tal día como hoy "no hay nada que celebrar, yo creo que la gente sensata tiene poco qué celebrar. Sólo celebro con mi biblioteca, que la pude hacer durante la Cuarta República y la primera parte de la Quinta".
La presidenta de Cavelibro, Yolanda de Fernández, lo contradice, y afirma que el hecho de que haya problemas en el sector del libro "no implica que no celebremos, y será con el Festival de la Lectura en la plaza de Altamira".
Esta posición la refrenda Carolina Saravia, directora editorial de Alfa, para quien "esta no será la primera ni será la última oportunidad en la que el sector del libro ha tenido que derribar barreras y sortear vicisitudes para mantenerse a flote"; y agrega que "el sector del libro también debe celebrar los cambios notables que han ocurrido en cuanto a las preferencias de los lectores venezolanos, aumentando no sólo la cantidad de ejemplares vendidos sino la variedad de títulos escogidos. Hoy en día, nuestros autores nacionales son referentes culturales que agotan ediciones".
Por su parte, el librero Andrés Boersner (Librería Noctua) afirma que "si se trata de celebrar el libro, todos los días son buenos para hacer algo". Desde su recinto observa cómo "la existencia de libros ha ido mermando, especialmente desde hace dos años para acá; y eso no tiene miras de solucionarse, sino de agravarse. Mientras el libro permanezca en esa famosa lista de bienes no prioritarios, no habrá dólares".
Boersner destaca que la presencia de libros importados siempre es insustituible, aunque haya aumentado el mercado interno; lo cual es similar "para México y España, y nosotros no lo hacemos menos".
Más que echar en falta a las novedades editoriales, tanto Centeno como Boersner extrañan los clásicos.
"He tratado de conseguir En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, y no pude, no hay quién te lo venda. Como tampoco los libros de Ray Bradbury", deplora Centeno.
Boersner quisiera ofrecer a sus clientes clásicos como Albert Camus, Hermann Hesse, Cioran, "son libros que se consiguen en cualquier librería de un país de habla castellana. No son exquisiteces, sino clásicos. Los importadores le dan prioridad a los bestsellers, no a los de estudio, y eso lo vemos hasta con Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, que no está en el país. Hace años que la gente no lo consigue, como tampoco otros de Historia".

fuente el universal





