
El presidente Sebastián Piñera dio un giro inesperado y convocó para esta semana a un diálogo con los estudiantes que han protestado durante tres meses en favor de una reforma profunda del sistema educativo chileno.
El diálogo -largamente esperado por los estudiantes para acabar con una protesta que tiene a miles de secundarios y universitarios sin clases- no tiene aún fecha ni hora acordadas.
Un eventual diálogo gobierno-estudiantes se da en un contexto de masivas protestas en los últimos tres meses que han puesto a la defensiva al gobierno y llevado la popularidad del presidente Piñera a un 26%, el más bajo de cualquier mandatario desde que el país regresó a la democracia en 1990.
"Es deseo del Gobierno que esta reunión se tenga a la brevedad posible, y con la convicción de que no pase esta semana, en el palacio de La Moneda, presidida por el presidente Sebastián Piñera", señaló este lunes el vocero del Ejecutivo, Hernán Chadwick.
Los estudiantes aceptaron concurrir a una primera reunión para ver si las condiciones están dadas para una mesa de diálogo.
Esta primera reunión "no constituye una mesa de diálogo. Es un primer acercamiento, vamos a ver cómo se va a configurar y cuáles serán las condiciones mínimas", señaló Giorgio Jackson, uno de los dirigentes estudiantiles de una protesta que busca restituir la calidad de la educación pública chilena.
"Ahí le diremos al presidente cuáles son los requisitos para el diálogo", agregó Jackson.
Entre las peticiones de los estudiantes destacan la transmisión televisada del encuentro y que se difiera el envío al Parlamento de proyectos de ley anunciados por Piñera en días pasados para destrabar el conflicto y que los estudiantes consideraron insuficientes en su momento.
Por medio de estas iniciativas, el Gobierno buscó trasladar al Congreso la discusión sobre el conflicto pero la presión de la ciudadanía -que en su mayoría respalda a los estudiantes- llevó el viernes a Piñera a cambiar de estrategia y abrirse a conversar directamente con los estudiantes.
Ese anuncio causó sorpresa pues, según analistas, desacreditó el trabajo del ministro de Educación, Felipe Bulnes, que hace un mes tomó las riendas de esa cartera para enfrentar la crisis y que siempre apostó por un diálogo en el Parlamento.
"Piñera le quitó el piso a Felipe Bulnes", señala el analista Patricio Navia.
En la reunión con los estudiantes, según el vocero del Gobierno, participarán los presidentes del Senado, Guido Girardi, y de la Cámara de Diputados, Patricio Melero.
"Chile tiene una oportunidad excepcional de discutir un tema que viene de lo más profundo de la sociedad. Este debate va más allá de temas de lucro, financiamiento, desmunicipalización, tiene que ver con la sociedad que queremos ser y este modelo no resuelve los problemas", dijo Girardi.
"El presidente tiene una gran oportunidad de dar una lección al país, de civilidad, altura de miras y educación cívica al movimiento estudiantil", dijo la socióloga Marta Lagos, presidenta de la Corporación Latinobarómetro.
"Lo primero que hay que construir es un tramado social de confianzas mutuas entre actores, instituciones y personas", agregó Lagos.
Este lunes apareció un elemento que puede perturbar el diálogo cuando la Policía reconoció que uno de sus miembros disparó el viernes en la madrugada cerca de donde murió un adolescente baleado tras un paro general de trabajadores.
La familia del adolescente Manuel Gutiérrez señaló en todo momento la responsabilidad de la Policía, pero ésta sostuvo hasta hoy que ninguno de sus efectivos había disparado.
El domingo la dirigenta estudiantil Camila Vallejo señaló que en el diálogo se solicitará formalmente al gobierno la renuncia del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, por la muerte de Gutiérrez aún si la responsabilidad de la Policía no está establecida.
Hinzpeter, a quien igualmente los estudiantes responsabilizan por la represión en una de las jornadas de protesta, es el funcionario más cercano al presidente Piñera.

