Joaquín Pérez Azaústre | Actualizado 07.07.2009 - 01:00
UNA niebla espesa arde en los ojos, siente el frío doblando sus entrañas. Los músculos están agarrotados, pero su cinturón está cargado con varios artilugios que funcionan. Siente el aire en la cara, rasgándole los pómulos, y la capa se acolcha con el viento, parece casi sólida en el aire. Se ha calado los guantes y las botas cuando de pronto lanza el batarang y salta, salta hacia el vacío del muelle o del edificio más alto que hay que Gotham, confundido quizá con una gárgola ensayando el acecho de cien años. Así comienza Batman, que ahora sobrevuela Barcelona, así vuelve a cumplir su cumpleaños, ahora ya el 70, pero con una plenitud atlética y mental que le ha hecho perfeccionarse con el tiempo, ser la mejor versión posible de sí mismo.
De Batman se sabe tanto que a veces nos parece que no se sabe nada: por ejemplo, que el gran creador del personaje no es tanto Bob Kane como Bill Finger, que no sólo perfiló al héroe Robin, sino todo el andamiaje literario que Batman lleva consigo: así, Batman tiene bat-cueva, y eso sólo es una de sus deudas con el personaje del que más ha bebido, el héroe hispano conocido como El Zorro. Así, igual que El Zorro, Batman tiene dos caras, como su enemigo Dos Caras, la civil y la heroica, algo que ya ocurría con Superman. Sin embargo, al contrario que Clark, Batman no renace de la luz, Batman no es la luz, sino la sombra, Batman se sacude así el fulgor y se hace una criatura de la noche, que es una herencia más, no tan rotunda, pero sí muy efectiva, la del mundo de Drácula. Seré un murciélago, dice así una noche, porque los criminales son seres supersticiosos, y retrocederán ante el manto rasgado del murciélago. Batman, que nace como contrapartida tenebrosa del último hijo de Krypton, no es un súper-héroe con poderes, sino un depredador que ha perdido a sus padres siendo niño y hace acopio de su voluntad para formar una perfección del detective moderno, heredero de Sherlock Holmes en la naturaleza deductiva, que así completa la tríada de influencias pulp bizarras que han ido cimentando uno de los mayores iconos de la cultura popular del siglo pasado, y también del presente, a pesar de las funestas adaptaciones cinematográficas de Hollywood.

Así, Batman es un héroe victoriano, y de hecho en la maravillosa Gotham. Luz de gas Brian Augustyn le hará luchar contra Jack El Destripador. Batman es la calle más oscura, la farola encubierta, ese temor niño a la casa vacía que descifró Charles Laughton en La noche del cazador. ¿Las mejores adaptaciones cinematográficas, con más rigor del personaje? Para mí, dos cortos en Internet: Batman Dead End y Grayson. La muerte de Batman. Somos todos hijos de la noche.
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