Christopher Grey, vocero del equipo, aseguró que en las investigaciones no se encontraron evidencias de actividad ilícita, y sí posibles negligencias en el control.
La información la hizo pública la cadena de televisión CNN. Señaló que aunque en el 97 por ciento de los casos la enfermedad sólo produce síntomas similares a una gripe, puede ser mortal en una de cada 100 ocasiones.
Explicó que estas cepas estaban en el centro de investigaciones biológicas del Ejército en el Fuerte Detrick, y figuraban entre unos miles de frascos destruidos como medida de protección. Una revisión del inventario encontró que faltaban las muestras, y todavía no es algo seguro que éstas fueran procesadas como es debido. La investigación está en su fase final y debe culminar pronto.
El virus de la Encefalitis Equina Venezolana (EEV) afecta a los caballos aunque puede transmitirse a los humanos por los mosquitos. Casi en el 100 por ciento de las infecciones, el principal síntoma que provoca es mucha fiebre. Contra este virus existe una vacuna. Fue descubierto por Kubes y Rios, y por Beck y Wyckoff en 1937.
De qué se trata
Fernando De la Hoz Restrepo, subdirector de Epidemiología en Colombia, explicó que el virus se transmite por la picadura de un mosquito infectado. Hay muchas especies que pueden transmitirlo, lo que lo hace capaz de producir grandes cantidades de casos humanos y animales en poco tiempo (alto poder epidémico). Dentro de las especies capaces de transmitir el VEEV están el Culex (Melaconion), Aedes, Mansonia, Psorophora, Haemagogus, Sabethes, Deinocerites y Anopheles. También es posible que algunas clases de jejenes puedan transmitir el virus. El Culex es la especie que mantiene la transmisión de los virus enzooticos en la naturaleza, mientras que los virus epizooticos son transmitidos por una amplia gama de mosquitos.
La enfermedad es casi indistinguible clínicamente de otras enfermedades virales como el dengue o la influenza, y en realidad varias epidemias de encefalitis equina venezolana han sido diagnosticadas en sus estadios iniciales como debidas a dengue. Generalmente la enfermedad comienza repentinamente con cefalea intensa, fiebre, escalofríos, mialgia, dolor retroocular, náusea y vómitos. Las infecciones en 80 por ciento son leves y duran sólo de tres a cinco días. En muchos casos el curso febril es difásico, es decir, que después de unos pocos días de fiebre puede haber signos que afectan el sistema nervioso central, que van desde la somnolencia hasta la encefalitis franca con desorientación, convulsiones, parálisis, coma y muerte.
Este cuadro del sistema nervioso central es más frecuente en los niños. Se estima que alrededor de cinco por ciento de los menores de 15 años que se infectan con el VEEV pueden desarrollar cuadros neurológicos, sin embargo, en menores de cinco años esta cifra puede subir a 35 por ciento.
El mecanismo por el cual el VEEV invade el sistema nervioso central no es completamente claro. En hamsters se ha documentado que la invasión se da a través de las neuronas olfatorias cuando la inoculación es nasal o por aerosoles. Sin embargo, este mecanismo también se ha observado después de inoculación periférica.
La inmunidad natural a la enfermedad es mediada básicamente por la presencia de anticuerpos contra la glicoproteína E2. Estos anticuerpos son protectores y pueden persistir toda la vida. Uno de los factores que parece ser más importante dentro de la virulencia de las cepas enzooticas y epizooticas de VEEV es la presencia de eliminación temprana de los viriones infectantes. En las cepas menos virulentas esta eliminación se da en menos de 30 minutos en los animales infectados experimentalmente, mientras que las cepas más virulentas demoran mucho más para ser removidas.
Otras características importantes de las cepas menos virulentas es que inducen viremias menores y los títulos encontrados en los órganos linfoides son menores que los de cepas más virulentas.

